Cómo Recuperar el Control en una Relación

Ley de Oro de las Relaciones: En cualquier relación, la persona con más poder es aquella que menos necesita a la otra.

Esta Ley es el principio fundamental básico de cualquier tipo de relación humana y la clave principal a la hora de entender quién tiene el control de tu relación. 

Por lo tanto, el primer paso para retomar el control en una relación con una mujer pasará por entender esta Ley y cómo funciona su dinámica. ¡Empezamos!

Índice

Cómo funciona la Dinámica del Poder en una Relación

En dondequiera que se de una relación entre dos humanos, esta Ley se cumplirá siempre. De hecho, no sólo es aplicable a las relaciones sentimentales entre hombres y mujeres, sino que también está presente en las relaciones con tus amigos, familia, compañeros de clase o trabajo…

Para comprender mejor la dinámica de poder que explica esta Ley, vamos a verla en juego con un ejemplo de una relación laboral entre tú y tu jefe.

En una relación laboral convencional, tú eres el que necesita más a tu jefe que él a ti, por tanto él es el que tiene más poder en dicha relación y, por consiguiente, mayor control. Como consecuencia de esto, esta situación lleva a tu jefe a poder exigirte más en vuestro intercambio laboral de lo que tú puedes exigirle a él.

Ahora bien, imaginemos que te toca la lotería o recibes varias ofertas de trabajo por parte de otras empresas que te ofrecen el mismo o un mayor salario. En este nuevo escenario, estás en una situación en la que tendrás que decidir si continuar o no trabajando para él.

Por lo tanto, de una manera u otra, lo que está ocurriendo es que te has colocado en una posición en la que tienes más poder que tu jefe: ahora tú lo necesitas menos a él que él a ti. Y, llegados a este punto, él se verá forzado a decidir si realmente eres valioso para él y renegociar tu situación para que te quedes o, por el contrario, finalizar vuestra relación laboral.

Si te das cuenta, aquí lo que ha ocurrido es que el poder ha ido «fluctuando» de una parte a la otra como consecuencia de quién necesita más a quién. Pues bien, centrándonos en el tema de las dinámicas sociales, esta misma dinámica de poder se da en una relación con una mujer.

Independientemente de si te gusta más o menos esta Ley o si pretendes rechazar el hecho de basar tu relación en quién tiene más poder, desde el primer minuto de la interacción esta Ley empezará a tomar partido. Tú eres un «candidato» aceptable para ella por cumplir una serie de requisitos (contigo optimiza su hipergamia de alguna forma) y ella lo es para ti por cumplir tus criterios también. En otro caso, no os habríais embarcado en una relación.

Llámalo «evaluación» si lo prefieres, pero todos los seres humanos hacemos este tipo de valoraciones de manera innata (y, a menudo inconsciente) sobre cualquier cosa. De hecho, si analizamos una relación en su sentido más básico, en el momento en el que nos sentimos atraídos por otra persona, estamos decidiendo, inconscientemente, si ésta es aceptable en base a estos «requisitos». Y, lo más importante es que, a partir de este punto, todo pasa a formar parte de una negociación cooperativa.

¿Poder o control?

Lo que tenemos que tener en cuenta ahora es que esta ley no está tan relacionada con el poder como está con el control. Puede parecer una simple diferencia semántica pero es mucho más.

Por otro lado, es muy fácil caer en extremismos y pensar que lo que quiere decir este principio es que una parte debe mandar absolutamente sobre la otra en todo momento. Y esto no es del todo correcto.

El control en una relación sana va moviéndose de un lado a otro en base a lo que el deseo y la necesidad dicte para cada miembro de dicha relación. Es decir, en función de quién desea más a quién y quién necesita más a quién en un momento determinado, este control irá fluctuando de una parte a otra. Sin embargo, en una relación tóxica nos encontramos un desequilibrio muy exagerado de este control como consecuencia de la manipulación de una de las partes.

No obstante debemos saber que este control nunca estará en completo equilibrio, ya que siempre va a haber una parte cuyo deseo y necesidad sea un poco superior. Sin embargo, este desequilibrio se convertirá en manipulación cuando una de las partes chantajee a la otra con lo que podríamos considerar un refuerzo de la conducta en el contexto de una relación sana. ¿Tienes miedo de hacer o decir algo porque temes que tu pareja deje de tener sexo contigo durante un tiempo o te retire su atención? Quizás va siendo hora de que tomes consciencia de esta ley y retomes un poco el equilibrio.

Esto puede ocurrir por multitud de razones pero, en cualquiera de los casos, la condición se cumplirá de alguna de estas dos formas: la parte más pasiva o sumisa es condicionada a permitir que esta manipulación se de y/o la parte más dominante inicia la manipulación. En cualquiera de los dos casos, nuestro principio sigue cumpliéndose: la parte que menos necesita a la otra tiene mayor control. En ningún otro contexto se evidencia más esta ley que en el de las relaciones interpersonales.

Cómo Saber Quién Tiene el Control en una Relación

Mucha gente piensa que esta Ley significa que estoy recomendando mantener una posición de «dictador» a expensas de la otra persona, en absoluto.

Lo que estoy defendiendo es que las personas, concretamente los hombres que me siguen, desarrollen un mejor sentido de su autoestima y un mejor entendimiento de las dinámicas que se dan en una relación (suponiendo que decides entrar en una) para que sepas cómo gestionarla mejor.

Evidentemente, ambos sexos son culpables de manipular: las mujeres maltratadas acaban volviendo varias veces con sus maridos/novios abusadores antes de acabar la relación por completo, del mismo modo que los hombres más «calzonazos» comprometen su propio futuro y ambiciones, para acomodarse a las inseguridades de su novia.

Por tanto, mi intención en difundir esta Ley es abrir los ojos de los hombres que están predispuestos a devaluarse a sí mismos y poner a una mujer como el objetivo último de sus vidas en lugar de verse a sí mismos como el premio. El «ceder» siempre va a formar parte de cualquier relación, pero la clave está en darse cuenta de cuándo estás cediendo como resultado de una manipulación y que seas capaz de desarrollar la confianza necesaria para ser inflexible en dicha situación.

No hay nada de malo en dar el brazo a torcer en una discusión con tu novia, lo preocupante es cuando continuamente estás cediendo para «no enfadarla» o para «mantener la paz» temiendo que ella deje de tener relaciones contigo por el simple hecho de que estés defendiendo tu punto de vista o tu opinión en una discusión. Todo esto no es más que una estrategia por su parte para tomar el control de la relación, a través de lo que llamamos Test o Shit Test. Ella la inicia convirtiéndose de esta forma en la parte con más control de la relación.

Cómo Retomar el Control de una Relación

Otra cosa que tienes que entender es que ningún tipo de sexo que pueda darte una mujer merece que te veas envuelto en una situación en la que continuamente estás cediendo ya que, a medida que haces esto, estás disminuyendo tu valor y, por tanto, perdiendo cada vez más atracción y más control. Una vez que este proceso está en funcionamiento, ella irá perdiéndote el respeto progresivamente (al contrario de lo que muchos piensan de que ella va a apreciar tu flexibilidad y valorar tu «sensibilidad»). No te dejes engañar.

Por lo tanto, si te pillas a ti mismo repetidas veces «agachando la cabeza» o dando tu brazo a torcer en cualquier discusión o situación solo por el hecho de no enfadarla por miedo a que te «castigue» sin sexo o sin algún otro tipo de atención, entiende que estás siendo víctima de uno de sus Test y, con ello, te estás dejando manipular. Una vez ocurra esto, te comenzará a perder el respeto cada vez más hasta hacerte Beta por completo. Este es un proceso que forma parte de la estrategia reproductiva femenina conocido como Betaización (Betaization).

Además, si analizamos la situación, realmente estás haciendo todo esto solo por conseguir sexo con ella, lo cual implica que ella no tiene un deseo auténtico o un interés real en ti. Ella debería de querer ese sexo contigo tanto como tú lo quieres con ella para que la relación estuviera sana y equilibrada.

Como hemos dicho anteriormente, todo eso no es más que un sutil Test por su parte con el propósito de determinar quién es el que más necesita a quién. Si ella te retira el sexo y comprueba que tú estás dispuesto a ceder en todo para que ella no vuelva a hacerlo, le estás subcomunicando el mensaje de que tú la necesitas más a ella y por tanto, ella tiene el control.

Recuerda que, no existe hombre con más confianza y seguridad en sí mismo que aquel con la capacidad de saber que no va a someterse a las manipulaciones de una mujer y que tiene la suficiente fuerza de voluntad para irse en cualquier momento (dejar la relación) sabiendo que puede encontrar algo mejor que ella. Esta es la clase de hombre que supera el test.

Caso Práctico

En una de mis relaciones recientes, la chica con la que estaba empezó a mostrarse enfadada en varias ocasiones por el simple hecho de que no le hablaba por WhatsApp todos los días y tuviera que ser ella la que más veces iniciara la conversación conmigo. Por otro lado, también se quejaba en algunas ocasiones de que no le respondiera siempre a todo (a veces le hacía algún leído).

Esta situación que parece de lo más común y normal, encierra dentro este Test del que hemos hablado a lo largo del artículo de hoy. Analizándolo detenidamente y, aplicando lo que hemos aprendido, esta situación podría traducirse de esta forma:

Lo que está intentando hacer la chica aquí es ponerme a prueba y testear quién de los dos tiene más control (poder) en la relación y, de esta forma, determinar si sigo siendo Alfa o, por el contrario, estoy empezando a tener indicios de hombre Beta. De esta manera, si acabo cediendo y, en las próximas situaciones evito hacer el leído (porque me dijo que le molestaba) o procuro iniciar siempre yo la conversación (para que no se enfade conmigo). Lo que está ocurriendo es que está comprobando que realmente ella tiene el control y estoy dispuesto a cambiar mi comportamiento en base a sus quejas. En definitiva, estoy fallando el Test y entrando de lleno en el proceso de Betaización.

¿La solución? Simplemente, seguir haciendo lo que sea que estuvieras haciendo es decir, ser fiel a tu marco. En mi caso, no iniciar siempre la conversación y no tener porqué responderle a absolutamente todo. Te sorprenderá ver lo bien que responde ante ese comportamiento y cómo aumenta su atracción por ti.

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