Si estás casado o en una relación estable y ya sabes lo que se viene cuando escuchas la siguiente frase:

«Cariño, tenemos que hablar»

presta atención.

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Imagina la siguiente escena.

Llegas a casa, quizás un poco más tarde de lo habitual, después de un largo día de trabajo.

O puede que, por primera vez en bastante tiempo, quedases con un amigo para tomar algo y la cosa se alargó.

O igual tenias un partido de pádel, no pudiste recoger a tu hijo del colegio y como ha tenido que ir ella, tu mujer te ha reprochado por WhatsApp que no le ha hecho gracias “ese cambio de planes”.

 

El tema es que vuelves a casa con la cabeza pensando en tus cosas, probablemente con ganas de cenar tranquilo y desconectar un rato.

Pero en cuanto abres la puerta e incluso antes de quitarte la chaqueta, ya notas algo en el aire.

Tu mujer no está como otros días.
Está sentada. Está seria. Está callada.

O peor: está esperándote.

 

Y entonces te suelta alguna de estas frases:

¿A ti te parece normal esto?

Tenemos que hablar.

Llevo días dándole vueltas y no podemos seguir así.

¿Me puedes decir que te pasa últimamente? Y no me vengas con “nada” que yo sé que no estás bien.

Yo no sé para qué quieres el teléfono si cuando te llamo por algo nunca coges.

¿Qué pasa, que no podías avisar de que ibas a llegar tarde?

 

Y tú, en cuanto escuchas estas palabras, ya sabes lo que se viene:

Sabes que te va a dar la cena y tu plan de desconectar tranquilo se acaba de joder.

Sabes que digas lo que digas, hagas lo que hagas, vas a salir mal parado de esa conversación.

Sabes que en los próximos veinte minutos van a salir reproches que llevaba acumulando semanas, va a haber lágrimas, posiblemente alguna amenaza velada o no tan velada, y al final quizás acabes pidiendo perdón por algo que ni siquiera entiendes bien qué es.

Y lo peor de todo, lo que más jode por dentro, es que sabes que no es la primera vez. Y empiezas a sospechar que no será la última.

 

Porque un día te echa en cara que siempre estás trabajando; al siguiente, que no tienes aspiraciones; y al otro, cualquier cosa que no has hecho con los niños.

 

Da igual el motivo.

La sensación es siempre la misma: hagas lo que hagas, acabas siendo el malo de la película y el que sale perdiendo de la discusión.

 

Si lo que acabo de describir te ha hecho asentir con la cabeza, aunque sea ligeramente,

he creado algo para que sepas cómo salir airoso (y con la relación reforzada) de cualquier crítica, queja o reproche que se da en estas conversaciones:

«Cómo responder cuando tu mujer te pide explicaciones»

Un curso online grabado, con contenido teórico y práctico, que puedes ver en 1 hora, 54  minutos y 7 segundos y poner en práctica inmediatamente.

A lo largo de esta clase en vídeo vas a aprender qué hacer y qué decir cuando tu mujer te reprocha algo, te cuestiona o se pone en modo víctima,

para responder con calma, seguridad y claridad, sin justificarte de más ni terminar atrapado en discusiones interminables.

 

El objetivo de esta clase es doble:

  • Que sepas cómo manejar este tipo de conversaciones sin perder los nervios ni decir cosas de las que luego te arrepientas.
  • Que dejes de sentir que siempre sales perdiendo en las discusiones y comiences a recuperar el terreno perdido (y el respeto) que nunca debiste perder en la relación, al menos si hubieses hecho lo que cuento aquí.
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Esta clase es para hombres casados o en una relación estable que se reconocen en alguna de estas situaciones:

  • Sientes que caminar por tu propia casa es como andar por un campo de minas: por mucho que te esfuerces, parece que nunca es suficiente porque siempre hay algo que has hecho mal y que ella te echa en cara.
  • Te ves constantemente desbordado por reproches, exigencias o críticas. Lo que propones lo cuestiona, lo que decides lo discute y cualquier intento de mejorar las cosas se convierte en otro motivo de conflicto.
  • Las discusiones han eclipsado vuestra intimidad, que ahora está bajo mínimos. Ella decide cuándo, cómo y dónde. Cuando ella te rechaza, tienes que aguantarte; pero si eres tú quien no la busca, te lo echa en cara, iniciando una “nueva batalla”.
  • Notas que ella presta más atención a otras personas que a ti (a veces, incluso a otros hombres). Y si se te ocurre quejarte, se desencadena otro debate en el que ella te tacha de “loco” y utiliza tus propias palabras en tu contra.
  • Has construido los últimos 10, 15 o 20 años de tu vida alrededor de tu matrimonio y tu familia. Sin embargo, últimamente ella te recrimina tantas cosas que sientes que todo eso está en peligro, por mucho que hagas. Quizás te aterra la posibilidad de que cualquier día te pida el divorcio o, incluso, que tengas problemas para ver a tus hijos.
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Antes de aprender qué decir cuando tu mujer te monta un pollo, necesitas entender qué está ocurriendo realmente. Por eso en esta clase descubrirás…

  • El momento exacto en el que los reproches y las recriminaciones frecuentes de tu mujer dejan de ser conflictos puntuales y se convierten en una clara señal de alarma para vuestra relación. 
  • La razón por la que, a medida que avanza una relación, las mujeres tienden a echarte en cara más cosas y por qué, si no haces nada al respecto, eso puede convertirse en el principio del fin.
  • Por qué muchos hombres pierden el liderazgo en una conversación justo después de que su pareja les haga una crítica, una queja o una exigencia.
  • Lo que realmente significa cuando tu pareja te echa la bronca o se pone insistente y te recrimina cualquier cosa que se le pase por la cabeza en ese momento.
  • Las 3 razones biológicas por las que tu pareja pone a prueba tus límites de forma casi inconsciente.
  • Los dos errores más comunes que cometen los hombres cuando intentan ponerse serios con su pareja.
  • Qué diferencia a los hombres que recuperan el respeto y la atracción de su mujer después de una discusión de aquellos que siguen acumulando broncas y reproches, cavando su propia tumba.
  • La pregunta que debes responderte con total sinceridad antes de meterte en una discusión con tu mujer para cambiar la dinámica a tu favor. (Muchos hombres fallan en este primer paso).
  • Un sencillo ejercicio para que sientas que recuperas las riendas y tomas mejores decisiones en tu relación.
  • La palabra de cinco letras que te ayudará a tomar el control de cualquier conversación y servirá de base para todo lo que hagas después.

Una vez entiendas qué está ocurriendo realmente, sabrás exactamente qué hacer y decir en cada conversación. Por eso también veremos:

  • Aplicar una herramienta equivocada una conversación en la que no sabes qué está sucediendo solo empeora la situación. Por eso veremos cómo identificar rápidamente los 3 tipos de conversaciones ante los que puedes estar cuando tu mujer te echa algo en cara.
  • El protocolo de autodiagnóstico de 3 preguntas para saber en segundos ante qué tipo de conversación estás.
  • El tipo de conversación más fácil de detectar (aunque también el más incómodo), cómo suele expresarlo ella y cómo responder para que se quede más tranquila que un bebé con un sonajero.
  • El tipo de conversación que nace de una duda legítima de tu mujer, cómo reconocerlo y qué hacer para desactivar sus dudas.
  • El tipo de conversación más peligroso y decisivo de los tres: si no sabes identificarlo, cualquier respuesta que des puede jugar en tu contra.
  • Dos señales sutiles (y casi imperceptibles) en su forma de hablar que te permite detectar cuándo ella está yendo a cuchillo.
  • Los 5 principios que te ayudarán a recuperar el control de la conversación y pasar de justificarte a entender qué está ocurriendo realmente.
  • El primer principio parece sencillo, pero es en el que más hombres fallan porque va en contra de tu intuición. Vas a descubrir la pregunta mágica que puede rebajar la tensión de la discusión y cómo utilizarla correctamente.
  • Cuando tu pareja empieza a enumerar todo lo que te molesta de ti, la mayoría de hombres reaccionan intentando razonar punto por punto y cavando de nuevo su propia tumba. Aplicando el segundo principio, sabrás qué hay detrás de tus palabras y puede que la dejes sin munición.
  • A veces aplicar los dos primeros principios no es suficiente, porque ella te tiene bien cogida la medida. Cuando esto pasa, es posible que te amenace o te dé un ultimátum. Con el tercer principio vas a saber cómo mantener la calma y reducir la intensidad de la discusión.
  • En ocasiones, incluso después de aplicar el tercer principio, a veces ella seguirá acusándote de según qué cosas. El cuarto principio te va a enseñar una técnica para desmontar esas acusaciones y convertirlas en absurdas, de forma que a ella no le quedará otro remedio que darte la razón.
  • Y para las conversaciones más difíciles, tendrás a disposición un quinto principio que te permitirá dirigir y recuperar el control de la conversación con firmeza y seguridad. Aplicarlo requiere de valor por tu parte, pero puede marcar un antes y un después en la dinámica de vuestra relación.

Y como sé que aplicar cualquiera de estos principios no es fácil, aquí también vas a descubrir:

  • Una frase de 20 palabras que deberías tatuarte en la frente y que se convertirá en tu brújula cada vez que te veas envuelto en una conversación llena de reproches o ante un comentario desafiante de tu mujer.
  • Cuatro estrategias que muchos hombres utilizan para intentar arreglar la situación, pero que suelen empeorar el problema.
  • Por qué esforzarte más y tratar de ser un mejor marido (o novio) puede acabar generándole más desprecio y aumentando sus reproches, haciendo que la relación sea cada vez más difícil para ambos.
  • Por qué «sentarte a hablar las cosas» solo aviva el conflicto y hace que ella se sienta como pez en el agua, porque aprovecha la conversación para sacar todas sus quejas, ponerse en el papel de víctima y acabar culpándote de todo.

El drama de los dramas que casi termina en divorcio. Caso real analizado, corregido y comentado.

A estas alturas de la clase ya habrás entendido qué está detrás realmente de cada conversación difícil con tu pareja.

También habrás visto cómo identificar los diferentes tipos de conversación, qué herramientas utilizar en cada una de ellas y en qué orden para desactivar sus reproches, quejas o críticas.

Pero conocer las herramientas por separado, a pesar de que tendrás numerosos ejemplos, no es lo mismo que verlas aplicadas al completo en una situación real.

Por eso he añadido al curso uno de los casos más relevantes que he trabajado con mis alumnos.

 

Se trata de una conversación real entre un alumno y su mujer (obviamente, omitiendo sus datos).

Una conversación que se le fue completamente de las manos y que incluyó dramas, lágrimas y hasta una amenaza de divorcio.

Dentro del curso analizo esa conversación entera, porque es un manual de cómo no se hacen las cosas.

Y la vamos a ver dos veces:

Primero veremos lo que ocurrió en realidad y la forma de actuar de mi alumno a medida que la conversación avanzaba y que solo empeoró la situación.

Y después veremos la conversación corregida paso a paso, aplicando los cinco principios que te cuento en este curso.

Para que entiendas no sólo qué hacer y decir, sino cómo hacerlo cuando estás sometido a presión y amenazas.

 

El protagonista de este caso es un hombre casado desde hacía años que sentía que su mujer le tenía completamente tomada la medida.

Los gestos de desprecio se habían convertido en algo habitual y la relación estaba entrando en una dinámica que no le gustaba nada.

Dentro encontrarás el caso completo, analizado y comentado al detalle.

Verás exactamente dónde se equivocó, cuáles fueron las consecuencias, y qué debería haber hecho en cada momento para gestionar mucho mejor la situación.

 

Cuando compartí este análisis en mi evento presencial anual (al que solo pueden asistir alumnos que han pagado varios miles de euros en total por estar en mis programas más avanzados),

a muchos les voló la cabeza.

Y ahora tienes acceso a este mismo caso real, junto con el resto de herramientas, por un precio casi simbólico.

Para recibirlo, solo tienes que hacer clic aquí debajo:

Un abrazo,
Dani

 

PD. Una última aclaración, para que tengas las expectativas correctas sobre este curso:

Este no es un curso de comunicación de pareja convencional. Lo que enseño no tiene nada que ver con los enfoques habituales que suele proponer cualquier psicólogo o terapeuta de pareja. Si eso es lo que buscas, perfecto, pero este curso no es para ti.

Tampoco es una solución mágica que vaya a transformar tu relación en una semana. Aquí encontrarás herramientas concretas para solucionar un problema concreto en tu relación, pero no voy a prometerte resultados completos porque eso sería engañarte.

Si tu relación está en un momento crítico, es importante entender que no habéis llegado hasta ahí de un día para otro. Y, por la misma razón, tampoco se solucionará de la noche a la mañana.

Igual que nadie se convierte en obeso por comer una pizza ni adelgaza por comer una ensalada, los resultados duraderos requieren tiempo y constancia.

 

Ahora bien, llevo más de once años estudiando las dinámicas entre hombres y mujeres desde una perspectiva biológica, y más de 2.500 alumnos han pasado por mis formaciones.

Después de ayudar a cientos de hombres casados o en relaciones estables, puedo decirte que lo que aprenderás aquí es una pieza fundamental en el rompecabezas de tu relación.

Y tienes mi palabra de que al terminar el curso, sabrás:

  • Qué está pasando por la cabeza de tu mujer cuando empieza una conversación que pinta mal.
  • Qué te está reclamando realmente en esos momentos.
  • Cómo responder de forma efectiva y salir reforzado utilizando cinco herramientas concretas que la mayoría de hombres ni siquiera conocen.

Estas herramientas son muy poderosas, pero debes usarlas con responsabilidad.

 

Porque cualquier hombre que ama a su mujer y que no quiere arriesgar su relación, es lo mínimo que debe hacer: comprenderla y darle motivos para que sea ella quien no esté dispuesta a perderlo.

Este curso es justo para eso: para que entiendas lo que está ocurriendo realmente y sepas cómo sostener esas conversaciones de quejas y reproches con calma y firmeza.

Y ahora, si estás dispuesto a volver a ser ese hombre del que ella se enamoró por la seguridad y el atractivo que le provocaba al inicio de la relación, te espero dentro: